Lo realmente importante

Junio 1, 2009

Teólogos de prestigio han advertido que culturalmente estamos viviendo la primera época de una Europa postcristiana. Es decir, de una Europa que no se siente ni en deuda histórica, ni reconocida, con el Cristianismo. Intelectuales y personas de gobierno de innumerables instituciones religiosas y académicas —desde universidades hasta comedores de Caritas— están tomando buena nota de ello.

El caso es que esa “Europa postcristiana” está obligando a replantearse qué hacer y cómo actuar. Benedicto XVI ha advertido que este oscurecimiento de la verdad sobre el Cristianismo —que Europa es lo que es, en gran parte, gracias al Cristianismo—, puede depurar y revitalizar espiritual y culturalmente las fuentes de la vida cristiana.

Muchos movimientos e instituciones católicas han tomado nota de este hecho: a la vez que se vuelven más activistas y menos pasivos, reclaman que el verdadero cambio no es el de transformar la Iglesia en algo distinto de lo que es —eso se lo dejamos a los pseudorrevolucionarios—, sino en recordar lo que se nos había olvidado: qué es la Iglesia y quién es Cristo desde, y para, el corazón del hombre. Lo que se nos había olvidado era lo que está al principio —y es el Principio— de todo. A partir de esta situación, se está a la búsqueda del significado de lo que verdaderamente movió y conmovió el corazón de la gente durante siglos, de aquello que hizo que nada fuera más importante que eso.

En esta Europa postcristiana, los cristianos hemos empezado a reivindicar una posición propia amparada por la inviolabilidad de la conciencia personal y de la legítima libertad del sujeto. Aquello por lo que, paradójicamente, tantas veces el Cristianismo ha luchado y sabido ganar para Europa, se le está impidiendo. Eso significa que nos conviene repensar mucho, también dentro de la propia Iglesia, esa inviolabilidad de conciencia y ese deseo de libertad. Y es más urgente porque es más importante, y es lo más importante porque nos va en juego el sentido de ser cristiano.

“Hay tantos caminos para llegar a Dios como hombres”, escribió Joseph Ratzinger. Me parece, sin duda, que esto es lo más importante. Nada se nos pide sino estar realmente atentos a nosotros mismos y a los demás —y esto pasa por no mentir, no mentirnos y no hacer caso de las mentiras—. Lo único que se nos pide es sinceridad en aquello que vivimos y hacemos. Aquella sinceridad de quien realmente busca la verdad de las cosas, y no aquella otra que es cruda y terca, desconfiada y que olvida que estamos hechos para entender a los demás y para que hacernos entender.

Así, el verdadero auge de lo católico pasa por una reconversión que se mueve desde la inviolabilidad de la conciencia de las personas frente a cualquier institución, por la ternura y el cuidado de la verdad del corazón de cada persona y por la valentía de una verdad que aspira a vivirse en cada momento, lugar y situación. La tarea no es poca, porque no es poco el corazón del hombre

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Comentarios

One Response to “Lo realmente importante”

  1. Señor WordPress 01/06/09 8:13 pm

    Hola, esto es un comentario.
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Biografía

Enrique Anrubia, (Valencia),1975. Cursó sus estudios de filosofía en las Universidades de Navarra y Valencia, licenciándose en esta última. Doctor en Antropología Sociocultural por la Universidad Católica de Murcia, de la que fue profesor de Antropología Simbólica, Filosófica y Ética. Actualmente, es profesor de Ética y Antropología Filosófica en la CEU-Universidad Cardenal Herrera de Valencia. Sus investigaciones académicas siempre han tenido un doble camino. Por un lado, es autor de diversos artículos sobre hermenéutica, ciencias sociales y antropología filosófica, siendo autor del libro La versión de nosotros mismos. Naturaleza, símbolo y cultura en Clifford Geertz y de más de una docena de artículos en revistas especializadas. Por otro, y como editor, ha coordinado los libros Cartografía cultural de la enfermedad. Ensayos desde las ciencias humanas y sociales y Filosofías del dolor y la muerte. Es miembro de la Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica.

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